La Organización Panamericana de la Salud insta a intensificar la vigilancia, la investigación de brotes y el rastreo de contactos
28 de enero de 2021 (PAHO) — Se han detectado tres nuevas variantes del virus SARS-CoV-2 en 14 países de las Américas, lo cual ha generado preocupación por la posible mayor propagación y gravedad de los casos de #COVID19 en la región, informó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en su más reciente Actualización Epidemiológica.
“Las mutaciones son esperadas como parte de la propagación de cualquier virus”, dijo Sylvain Aldighieri, gerente de incidentes de la OPS. “Es por ello que instamos a las autoridades nacionales y locales a que continúen fortaleciendo las actividades enfocadas al control de la enfermedad, incluyendo el monitoreo cercano de la #COVID_19. Se requiere de vigilancia epidemiológica, incorporando la ampliación de la vigilancia genómica regional, la investigación de brotes y el rastreo de contactos. Cuando sea apropiado, también se requiere ajustar las medidas de salud pública y sociales para reducir la transmisión".
La actualización de la OPS destaca que “recientemente se ha documentado que las personas infectadas con la variante VOC 202012/01 presentan mayor riesgo de morir que las personas infectadas con otras variantes. Los estudios preliminares sugieren que la variante 501Y.V2 está asociada con una carga viral más alta, lo que podría sugerir un potencial mayor transmisibilidad ".
En referencia con las 2 variantes detectadas recientemente en el Reino Unido y Sudáfrica, Aldighieri señaló que al parecer no se ha generado transmisión comunitaria en la región de las Américas hasta el momento. Los casos parecen limitarse, por ahora, a personas que viajan desde ambos países o conectadas con personas que viajan desde los mismos.
La tercera variante, detectada en el estado de Amazonas, Brasil, es más predominante a nivel local. Los investigadores han sugerido recientemente un vínculo causal con el incremento de hospitalizaciones observado durante las últimas semanas en Manaos, "pero aún es temprano para sacar conclusiones sobre la intensidad de la asociación entre la aparición de la variante y la dinámica reciente de la transmisión", indicó Aldighieri.
Marcando un hito sombrío, el número de muertes en las Américas debido a la COVID-19 alcanzó 1.015.534 el pasado 26 de enero. El número de personas infectadas con la enfermedad llegó a 44.197.482 en 56 países y territorios de las Américas.
Durante una conferencia de prensa reciente, la directora de la OPS, Carissa F. Etienne, señaló que “la pérdida de un millón de personas a consecuencia de este virus debería servir como un llamado urgente de que debemos hacer aún más para protegernos a nosotros mismos y a los demás de enfermar, lo que incluye fuertes llamados a actuar para reforzar las medidas de salud pública que necesitamos ahora en cada uno de los sitios donde estamos viendo brotes”. Cortesía: https://www.paho.org/es/

La Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa F. Etienne, dijo que mantener las medidas de distanciamiento social, mejorar la vigilancia y fortalecer los sistemas de salud son las tres claves para controlar la pandemia de COVID-19 en las Américas.
Tan solo la semana pasada se registraron 732 000 casos nuevos en todo el mundo, y de estos, más de 250 000 casos nuevos ocurrieron en países de América Latina, "un grave motivo de preocupación que debería servir como un llamado de atención para redoblar nuestros esfuerzos", dijo la doctora Etienne en una sesión informativa con la prensa. “La situación que enfrentamos es grave, pero siempre y cuando nuestro enfoque para derrotar al virus se base en la solidaridad, no debemos perder las esperanzas. Debemos trabajar juntos, compartir recursos y aplicar las estrategias comprobadas que hemos aprendido en el camino: esa es la salida".
Las Américas, “una región de enormes desigualdades”, se enfrentan simultáneamente a emergencias de salud, económicas y sociales, que deben abordarse en combinación para detener COVID-19, indicó. Estas desigualdades incluyen un número cada vez mayor de casos, economías en problemas y grupos vulnerables en mayor riesgo, como las poblaciones indígenas, migrantes y personas con enfermedades crónicas.
“Somos una región de sistemas de salud pública débiles y sin fondos que lidian con mucho más que COVID-19. Estamos enfrentando la malaria, el sarampión, el dengue y muchas otras enfermedades”, indicó la directora de la OPS. “Esto significa que debemos tener una especial determinación y poder adaptarnos a las circunstancias únicas de nuestra región tan diversa. Y debemos recordar que no todos los países, ciudades y comunidades se ven afectados de la misma manera ".
Las lecciones clave de la pandemia por ejemplo sobre el distanciamiento social implican “ser cuidadosos. No debemos suspender las medidas demasiado rápido o se corre el riesgo de que haya un resurgimiento de COVID-19 que podría arrasar con lo que hemos obtenida en los últimos meses. Se debe aplicar un enfoque geográfico en las medidas de restricción de movimiento y se las debe suspender en zonas específicas, según corresponda”, explicó Etienne. “El distanciamiento social retrasa la transmisión para que los servicios de salud puedan evaluar casos sospechosos, localizar los contactos y tratar y aislar pacientes".
Sobre la vigilancia, la Directora de la OPS señaló: “Si bien la capacidad de realizar pruebas no es perfecta, prácticamente todos los lugares de la región cuentan con datos suficientes para rastrear y monitorear dónde se está propagando el virus. Esto debe impulsar nuestra toma de decisiones. También nos ayudará a dirigir mejor las medidas de apoyo social que tanto se necesitan. Utilice los datos para adaptar su respuesta, proteger a las comunidades vulnerables y centrar sus esfuerzos donde los nuevos casos van en aumento. Los esfuerzos preventivos son más efectivos cuando son informados por la vigilancia ".
Los sistemas de salud se están expandiendo para satisfacer las demandas del creciente número de casos, aunque "muchos lugares están sobrecargados, operando al límite de su capacidad", dijo. “La OPS ha brindado apoyo y orientación adaptable, y ha trabajado junto con los países para preparar a sus sistemas de salud para un repentino del número de casos. Debemos involucrar a los hospitales privados y los mecanismos de seguridad social, y aprovechar las capacidades de todos los sectores y tener una determinación común para responder a esta pandemia ".
La respuesta a la pandemia depende de que los trabajadores de salud estén seguros y saludables, y los suministros de Equipo de Protección Personal (EPP) deben seguir fluyendo a medida que aumentan los casos, dijo Etienne. Los trabajadores de la salud "arriesgan sus vidas para salvar la nuestra, y necesitan nuestro apoyo ahora más que nunca".
"Tenemos una larga tradición de panamericanismo, la luz que nos guía desde la fundación de la OPS en 1902 y que nos ha ayudado a superar innumerables brotes epidémicos". Trabajando juntos, "los países son más fuertes en su respuesta si pueden aprender unos de otros, combinar recursos y experiencia, y aprovechar los últimos datos y nuestro apoyo constante", agregó Etienne. Cortesía: https://www.paho.org/par/

Por estos dìas nuestros estudiantes vuelven a las comunidades a realizar la pesquisa activa, para junto a profesionales de la salud combatir la pandemia. Ellos divididos en dùos trabajan en las àreas de salud cercanas a sus residencias, lo que permite realizar un mejor control de los pacientes. En las imagenes estudiantes de la UCM Camagueyana. Adelante!!!. #EjercitoDeBatasBlancas#CubaSalva. #CubaPorLaSalud