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Homenaje a Juan Antonio Bravo, primer presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Camagüey

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cementerio juan antonio bravo

El cementerio general de Camagüey es el más antiguo del país en funcionamiento. Los 205 años de fundado ameritan su preservación. Diversos estilos arquitectónicos de alto valor patrimonial nos recuerdan a los de la ciudad, solo que estos son las moradas de la eternidad.

Por tales razones, la Oficina del Historiador convocó a su equipo multidisciplinario, a la dirección Provincial de Servicios Comunales y a los artistas del Fondo de Bienes Culturales, para realizar una intervención en puntos de interés histórico, que ya recuperan los detalles e imagen.

Los sitios de intervención son el primer y segundo tramo, algunas bóvedas en las calles tercera y cuarta, junto al panteón de los combatientes caídos en África.

La ruta de hoy regresa a la calle principal, al panteón cifrado con el número 42, donde reposa Juan Antonio Bravo, el primer presidente de la Asamblea del Poder Popular, que tuvo Camagüey.

Juan Antonio Bravo: primer presidente de la Asamblea del Poder Popular en Camagüey:

No resulta fácil escribir sobre alguien tan importante para el territorio si no lo conociste. Para adentrarme en la esencia del gran hombre que fue, encontré la mejor llave mágica al pasado: su esposa y eterna compañera de viaje, Eneida Vigestaín Morales. Dulce y orgullosa de la Revolución y de los aportes familiares al bienestar social, desde su apacible morada en el reparto El Retiro, nos invita a desandar cuatro décadas.

El presidente

Juan Antonio Bravo Méndez nació en Sierra de Cubitas. Muy pequeño fue a vivir en Ciego de Ávila, ya con una vida de activa militancia en aquel territorio fue seleccionado para asumir la presidencia de la primera legislatura de la Asamblea del Poder Popular en Camagüey.

Era el 7 de noviembre de 1976 y el antiguo Poder Local se transformaba en la Asamblea del Poder Popular, al quedar constituida con Juan Antonio en la presidencia, quien durante 13 años llevaría adelante disímiles tareas, simultáneas a sus ocupaciones como miembro de la Asamblea Nacional.

Para Juan sus compañeros de trabajo eran hermanos, según nos cuenta Eneida, en ocasiones estaban por servir la mesa y si llegaba alguno insistía en que se quedara a comer. No había mayor placer para él que brindarle lo que fuera y compartir ese momento.

Durante su vida laboral cumplió encomiendas en diferentes sectores. En 1988 terminó su tercer mandato como presidente y le asignaron ser delegado de la construcción. La terminación de la sala polivalente y otras obras que se entregaron en saludo a la sede del acto central por el 26 de julio de 1989, en Camagüey, corrieron bajo su supervisión y compromiso.


El amor por sus líderes.

La admiración y el cariño de Juan Antonio por sus líderes revolucionarios fue una virtud, quienes lo conocieron así lo recuerdan. La foto que exhibe en un cuadro junto a Fidel al entregar a la sala Polivalente, acompañó toda su vida y aún permanece en la pared de la entrada.

Sintió mucho la muerte de El Che y de Camilo, pero el cariño por Fidel era algo especial. Para Juan era su inspiración, su guía, la mejor expresión de lo correcto, supongo que su carácter recto y exigente con cada tarea partía de esos principios.

Dicen los saberes populares que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer y en esta historia viene muy bien la frase, pues Eneida acompañó a su Juan Antonio en todas las aventuras laborales, en Ciego, en Nuevitas y finalmente en Camagüey, ella con sus dos hijos pequeños cubrió siempre su retaguardia hogareña.

Fue profesora de Física y Química, en un momento en que se les pidió ayuda a las mujeres bachiller, luego se hizo estadista, contadora y finalmente se dedicó a los números y cuentas del MINAZ, hasta la jubilación.

Se describe como una militante del partido, orgullosa de ser cubana y de haber servido junto a su esposo a la Revolución. Su hermano peleó en La Sierra Maestra y sus hijos también aportaron al desarrollo de esta urbe.

Aunque el esposo murió aún joven, con solo 57 años, de una complicación post operatoria, el 6 de junio de 1992 ella guardó para siempre su amor y respeto. El orgullo de haber estado

ligada a su vida desde los 16 años y la satisfacción de su apoyo incondicional a la mejor obra que siempre fue para ellos: La Patria cubana y su proyecto social. (Tomado de www.ohcamaguey.cu).

 

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  • Última actualización: Sábado 07 Diciembre 2019.
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